UN DUETO MARAVILLOSO: LINA MORGAN Y RAPHAEL

Qué bonito sonaba el nombre de Lina Morgan en la voz de Raphael y qué elegante resultaba el nombre de Raphael en los labios de Lina.

Pero… ¿Un dueto Lina Morgan y Raphael? Sí, ellos juntos ya eran un canto, un canto a la vida. Brillaban con tanta luz que podían ir al son de un tango de la manera más libre y personal o interpretar un villancico sobre un borriquillo haciendo honores a Campanas de plata. Siempre se les veía con cariño mutuo, con una complicidad única desde la amistad. El humor era el baile que los unía para mostrar una improvisada coreografía. Estaban tan compenetrados que se cruzaban las miradas como se entrelazaban las piernas. Y mostraban en cada taconeo una risa sutil sobre las tablas. El público percibía a leguas el afecto que se tenían, podíamos ver en la actitud de cada uno la sinceridad, la fidelidad y el respeto que desprendían por el otro.

Cuando el miedo entró sin permiso pero con previo aviso en el interior del cantante, se sufrió por temer lo peor, provocando una incertidumbre que dejaba en silencio los aplausos. Fue un ensayo general, sin saberlo, para los grandes conciertos que estaban por venir. Después de aquel huracán que le removió toda la sangre, nada volvió a ser igual, y despertó como si cantara lo de “todo tiene ahora otro sabor, todo ha recobrado su color”. Después de aquel toque de atención hacia su naturaleza, la maravillosa mujer María de los Ángeles López Segovia se presentaba todas las tardes en casa de Rafael Martos Sánchez cuando aún estaba por cruzar el corredor de la muerte, en aquellos momentos en los que parece que te inunda los pies un agua negra bajo el Puente de los Suspiros. 

Sin saber que ellos estaban tan cerca uno del otro, desde niña empezaron a ser mis dos planetas en mi universo. Son dos planetas que se formaron en órbitas artísticas distintas, sin embargo, ese contraste me parecía espectacular. Cuando descubrí lo que se querían, más emoción sentí de ver que mi corazón espontáneamente había elegido pisar dos planetas sin saberlos aún tan próximos. Admiraba lo sobrenatural en dos seres que lo eran; dos artistas que me hicieron crecer con las mejores armas para defenderme en un mundo caótico e injusto. 

-Sí, Raphael, la ilusión es el motor del artista. Sí, Lina, no aburrirse es la clave para mantenerse en forma. En esas frases os doy toda la razón, lo mismo que vosotros me habéis dado tanta vida, esa es la base para avanzar, cumplir los sueños y enriquecer el espíritu. Me elevasteis a un nivel superior, tanto que me hicisteis caminar en este mundo como se debe: con valor, seguridad, responsabilidad, seriedad y buen humor, porque el de Lina es el mejor. Os deberé siempre que desde la tierra firme de vuestros dos planetas tomé el último tranvía y supe que “adueñarse de él es vivir, adueñarse de él, eso es vivir…”

Beatriz Galiano.





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